EL CRISTIANO FRENTE A LA AUTORIDAD

imagesLa obediencia al gobierno es un mandamiento del Señor, Romanos 13:1-2.       

La obediencia  a la ley siempre será de agrado para Dios. El pasaje en mención destaca el gobierno y la administración de éste cuando funciona adecuadamente, pues no todo lo que hace un gobierno o dicta es agradable delante de Dios. El mismo apóstol Pedro dijo: “Es necesario agradar a Dios antes que a los hombres” cuando las autoridades del momento les ordenaron no hablar más en nombre de Jesús. El cristiano debe resistir el pecado y las obras de las tinieblas…

Resistir u oponerse a la autoridad del gobierno establecido es oponerse al mandato de Dios, y quienes resisten a la autoridad recibirán condenación. Obedecer a la autoridad es una evidencia de un cristiano espiritual. Quien no se ejercita obedeciendo a la autoridad visible no podrá obedecer efectivamente a la autoridad invisible, es decir Dios mismo.

El gobernante tiene una autoridad necesaria para ejercer su función, Romanos 13:3-4.       

Así como el gobernante en ejercicio de su autoridad causa temor al que obra mal, quien quiera tener un corazón tranquilo debe obrar bien y rectamente. Dios ha permitido el uso de la fuerza como instrumento de las autoridades terrenales para así evitar la anarquía en la humanidad.

Por obediencia a Dios y por la conciencia debemos sujeción, Romanos 13:5-7.       

La resistencia a la ley o mandamiento trae como resultado el castigo y la conciencia del cristiano es afligida ante la rebelión. Esta sujeción implica cosas como pagar los impuestos, y respeto y honra a aquellos que tiene derecho a los mismos. Como ciudadanos debemos cumplir con nuestras obligaciones porque esto honra a Dios.

El cumplimiento de la ley es el amor, Romanos 13:8-10.       

Una vez más la Biblia nos recuerda que el mandamiento más grande es amar a Dios y al prójimo como a sí mismo. Todos los mandamientos como: “No adulterarás, no matarás, no codiciarás, no engañarás, etc” están resumidos en amar al prójimo, pues quien ama no hace daño, quien ama no hace mal a su semejante. El amor evidencia la entrega del cristiano a Dios y su compromiso por obedecer Su palabra.

Una vida recta hace la diferencia, Romanos 13:11-14.       

La naturaleza del mundo actual puede provocar cierto adormecimiento moral y espiritual en el hijo de Dios, por tanto debe estar vigilante pues el Señor está más cerca. El cristiano debe evitar las obras de las tinieblas: borracheras, lujurias, peleas, envidias, etc y vestirse de Cristo, procurando fortalecer su vida espiritual y evitar así el deseo por lo que Dios ha prohibido.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

Te invitamos a leer: “JESÚS SANA A LA MUJER ENCORVADA”.

 

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