Cristo es la Esencia de la Iglesia

2Saludo de Pablo, 1 Corintios 1:1-3.

 “Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y nuestro hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en todo lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo”.

Pablo destaca su llamado por la voluntad de Dios, haciendo esto quizá por aquellos que rechazaban o no reconocían la autoridad del apóstol. La frase “a la iglesia de Dios” nos recuerda que la iglesia es de él, no de Pedro, ni de Pablo sino de Dios…

La expresión “a los santificados en Cristo Jesús” no quiere decir perfectos sin pecado, más bien hace referencia a los llamados o apartados para Dios en Cristo, por eso también dice Pablo “llamados a ser santos” esto es llamados a apartarse del pecado.

Acción de gracias del apóstol, 1 corintios 1:4-9. Se destaca como por la gracia de Dios la iglesia de Corinto había sido enriquecida con diversas capacidades divinas: palabra, ciencia y todos los dones espirituales, pues nada faltaba en ningún don.  La frase “esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” nos recuerda que el servicio a Dios debe mantener una actitud de expectativa y responsabilidad ante Su venida.

Podemos seguir y servir al Señor pues “fiel es Dios” para confirmarnos hasta el fin. Todos somos llamados a la comunión con Cristo e inevitablemente los unos con los otros, y evitar así los grupos partidistas dentro de la iglesia.

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Disensión dentro de la iglesia local de Corinto, 1 Corintios 1:10-17. Dentro de la iglesia de Corinto había contiendas. Por eso Pablo comienza exhortándolos a la unidad de mente y de parecer. La expresión “perfectamente unidos” en el griego hace referencia a la acción de ajustar, restaurar, remendar y completar. Habla de un ordenamiento y disposición correcta.

La iglesia estaba formando grupos y había quienes decían ser de Pablo (el apóstol fundador), otros de Apolos (el elocuente y pulido predicador), otros de Cefas (Pedro, el apóstol que había estado con Jesús y representaba la iglesia de Jerusalén) y había quienes decían ser de Cristo (y por tanto menospreciaban a los otros, no reconociendo su autoridad y ministerio).

Podemos ver entonces que seguían a cada uno según sus preferencias, menospreciando a los otros, fomentando así la división dentro de la misma iglesia. El apóstol señala que todos estaban equivocados. Por eso veremos que Pablo hace énfasis en la unidad del cuerpo, y presenta la diversidad como una gran bendición de Dios.

Cristo es sabiduría y poder de Dios, 1 Corintios 1:18-25. El mensaje de la cruz para quienes se pierden es una locura, y esto es una constante, pues lo fue en tiempos del apóstol Pablo y hoy también. Precisamente todos esperaban grandes señales, un gran general con miles de soldados para liberarlos del imperio romano o acompañado de una gran sabiduría terrenal, nunca antes escuchada; pero tropezaron en Aquel “despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto, sin parecer, ni hermosura” Isaías 53:2-3.

Los judíos pedían señales y los griegos buscaban sabiduría, pero fueron los “llamados” (todos los convocados a la salvación) quienes encontraron en Cristo, el poder y la sabiduría de Dios. Aunque Cristo en sí es una bendición, sin cruz no podía salvar. Cristo es el secreto revelado por Dios a los llamados. Ricas y grandes revelaciones Dios las esconde detrás de cosas sencillas, donde los de corazón manso y sencillo las hallarán.

Cristo es la gloria del hombre, 1 Corintios 1:26-31. Al mirar la iglesia de Corinto no hallaríamos muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles pues fueron llamados o escogidos no por virtudes o capacidades humanas sino por la misericordia de Dios.

Es definitivamente por Cristo que estamos en él. En el Hijo de Dios encontramos la verdadera sabiduría, quien nos justifica, santifica y redime para ser propiedad solamente suya y caminar en Su plan diseñado desde antes de la fundación del mundo. Todo esto nos lleva a concluir entonces que nuestra gloria es Cristo mismo.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. Cristo es la esencia – centro – vida- de la iglesia.

Te invitamos a leer: “DIOS SANA Y RENUEVA EL ALMA HERIDA”.

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