Con nuestra vida debemos glorificar a Dios.

IMAGEN 10 YALa nueva vida implica buscar las cosas de arriba (Colosenses 3:1-4).

El cristiano en virtud de su nueva vida en Cristo debe buscar, o como indica desde el griego bíblico, ir en pos de las cosas de arriba. Nuestra ciudadanía es celestial y por tanto debe experimentarse una transformación de la mente y de la voluntad hacia esa realidad… 

Nuestra mirada en las cosas celestiales transforma nuestra vida en la tierra. Cristo “es nuestra vida” ahora (versículo cuatro) él vive en nosotros, y cuando regrese estaremos con él en gloria (que es la plenitud de lo que nos está reservado).       

El cristiano es llamado a dejar su vida antigua en el pasado (Colosenses 3:5-8).

 La expresión “lo terrenal en vosotros” se refiere no al cuerpo físico como tal, sino a los motivos y acciones con nuestro cuerpo que ponen en evidencia el gobierno de la vieja naturaleza, el cual trae consigo funestas y tristes consecuencias.

Estas cosas son de la vida antes de Cristo, y no se corresponden con la nueva vida. Por eso el apóstol dice: “pero ahora…”. El “Haced morir lo terrenal en vosotros” del versículo cinco está estrechamente vinculado al “buscad las cosas de arriba” del versículo uno, es decir en la medida en que nuestra mirada está en Cristo y vamos en pos de él y su verdad, la vida antigua pierde fuerza; en la medida en que nos ocupamos de lo celestial, pierde fuerza lo terrenal.      

Revestidos del nuevo hombre Colosenses 3:9-14).

Ahora el apóstol Pablo aconseja “despojarse del viejo hombre con sus hechos” la figura es quitarse o arrojar aquel vestido antiguo, o aquel estilo de vida que llevábamos sobre sí, y vestirnos con el nuevo hombre creado a imagen de Dios el cual en nosotros se renueva cada día. En esta nueva realidad no hay diferencia entre los hombres, sino que Cristo es en todos.    

Los versículos 12-14 nos muestran la naturaleza de Dios que debe reflejarse en cada uno de sus hijos. Por cuanto hemos sido escogidos por Dios debemos llevar con madurez espiritual el vestido que nos distingue como tales, siendo la mayor evidencia el amor. El cual nos lleva a vivir como una familia en donde el resentimiento y la dureza de corazón no tienen cabida.    

El cristiano debe llenarse de la paz de Dios y de su palabra (Colosenses 3:15-17).

Es muy interesante ver que el versículo quince está relacionado con los anteriores pues nos dice: Y la paz de Dios, es entonces la paz del Señor un complemento para vivir en armonía como familia cristiana, como un solo cuerpo en Cristo. Debemos destacar también la exhortación Sed agradecidos, que sin duda es una virtud que promueve y mantiene las buenas relaciones como familia.  

El apóstol también alienta a la iglesia para que la palabra de Dios sea llenando sus corazones, promoviendo alabanzas al Señor. Finalmente motiva a los hermanos para que toda acción tenga como motivo principal dar la gloria y honra a Dios.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.  Te invitamos a leer más sermones y estudios bíblicos en: Mensajes y sermones para predicar.   

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