El amor, la fe y la esperanza son armas para el tiempo final

IMAGEN 44El amor, la fe y la esperanza son armas para el tiempo final (1 Tesalonicenses 5:5-10).

“Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios… habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo… Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

La expresión “hijos de luz” indica que la luz es señal en los hijos de Dios, de hecho a Dios  le llama en la Biblia “el Padre de las luces” en Santiago 1:17. De igual manera la frase “hijos del día” destaca no sólo un caminar honesto y transparente, sino un caminar consciente de aquel día (el día del Señor)…

Ante esta verdad Pablo invita al cristiano a no dormir (no relajarse moral y espiritualmente) sino más bien velar y vivir sobrios, es decir estar preparados y atentos, evitando la embriaguez que el mundo puede generar en un cristiano.

Pablo le recuerda al cristiano que Dios mismo le ha revestido de armas para vencer y perseverar en éste siglo o mundo ajeno a Dios, éstas son: la coraza de fe y amor, y la esperanza de salvación como yelmo.

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La coraza era la parte de la armadura que cubría desde el cuello hasta la cintura, entonces era la que protegía los órganos vitales, así la fe y el amor cubren nuestra vida espiritual para no desmayar, ni ser terreno fértil para la duda, el odio y el rencor.

El yelmo hace referencia al casco que llevaba el soldado sobre su cabeza, y lo protegía en la batalla cuerpo a cuerpo de la espada o golpe, y a la distancia lo protegía de las flechas, dardos y jabalinas; Pablo aquí lo llama el yelmo de la salvación, es decir nuestra fe en la venida de Cristo y en nuestra completa redención, es la base firme de nuestra esperanza. Es la verdad de Dios que nos guarda de los dardos de fuego del maligno.

Pues es claro en la Escritura que Dios no nos ha puesto para ira, por el contrario Cristo mismo murió por nosotros, y por eso vivimos juntamente con él. Entonces es muy importante animarnos unos a otros, y promover entre nosotros el crecimiento y la madurez espiritual.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.  Te invitamos a leer más sermones y estudios bíblicos en: Estudios y sermones.

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