La fe cristiana en el diario vivir

1Santiago por el Espíritu Santo nos hace reflexionar sobre la verdadera fe, aquella que va mucho más allá de las palabras y de los buenos motivos, es aquella que muestra su poder en el diario vivir…   

La verdadera fe es imparcial y valora a todos por igual (Santiago 2:1-7).

“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas” Santiago 1:1.

Santiago continúa destacando la importancia de la correcta conducta. En este caso en particular enseña que no debe haber preferencias en el trato a los demás. No es coherente decir que tenemos fe sí actuamos de manera parcial e injusta.

Santiago utiliza un ejemplo mediante la llegada a la iglesia de una persona rica y una pobre. Por lo general se le ofrece, dice él, al rico un trato preferencial dándole un buen puesto. Mientras que al pobre se le trata con indiferencia diciéndole “quédate de pie o siéntate en el suelo”.

Con estas acciones se pone en evidencia un discernimiento equivocado y malvado (“jueces con malos pensamientos”). Olvidando que Dios ha escogido a los pobres para enriquecerlos en fe y en herencia en el reino venidero; y terminan valorando a aquellos (“los ricos”) que han perseguido a los cristianos “arrastrándolos a los tribunales” e incluso han blasfemado contra Cristo.

Debe haber entonces un equilibrio sano y justo, pues Dios envió a su Hijo a morir por la salvación de todos, sin preferencia alguna.

El misericordioso recibirá misericordia  (2:8-13).

“Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” Santiago 2:13.

La Biblia nos habla aquí de la ley real (versículo ocho) que sin duda hace referencia a la ley del reino de Dios, y ésta ley real nos recuerda: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, y al haber preferencias o hacer acepción de personas no se cumple ésta ley, por tanto la parcialidad es pecado. Desobedecer un solo mandamiento nos hace transgresores.

En el versículo doce y trece se nos enseña la importancia de hablar y actuar conscientes de que seremos juzgados, y que ese juicio será sin misericordia cuando actuamos de manera injusta y severa. Las obras misericordiosas del presente nos libran del juicio venidero, pues la misericordia triunfa sobre el juicio.

Vemos pues que el Espíritu Santo nos exhorta a vivir nuestra fe en el Señor Jesús de una menara practica y evidente, de manera que demostremos el poder de la fe en Jesús.

Escrito por pastor Gonzalo Sanabria.

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