Pablo nos recuerda la importancia de un corazón humilde

33333  Pablo nos recuerda la importancia de un corazón humilde. 

La verdadera doctrina. 1 Timoteo 1:8-11.  

La ley de Dios no fue dada como un listado de mandamientos para el creyente según la ocasión, sino para mostrar la rebelión del impío, y conducirlo así a la misericordia de Dios. Es decir, la ley hace conocer el pecado y destaca su gravedad, con el propósito de llevar al hombre a Cristo… 

Pablo nos dice: “La ley es buena” pues además es para el hombre justo una norma que con gozo observa y obedece en el Espíritu. La ley misma es un instrumento de Dios para derribar todo aquello que se oponga a la sana doctrina y al orgullo del corazón humano.

El testimonio de Pablo. 1 Timoteo 1:12-17.  

Pablo destaca el valioso llamado que Dios le hizo como ministro del evangelio, y con esto busca alentar al mismo Timoteo. Vemos en los escritos de Pablo continuamente como en medio de su escritura levanta alabanzas y adoraciones a Dios, siempre destacando la gracia y la misericordia del Señor sobre su vida y ministerio.

Pablo presenta a Cristo quien vino al mundo a salvar a todos los pecadores, y ninguno está exento de aquel amor y poder salvador. Pablo mismo se presenta como “el primero de los pecadores” pues tenía siempre presente su vida antes de conocer a Cristo. Mientras él comprendía más su frágil y débil condición humana, más consciente era de la gracia divina.

Habiendo sido Pablo un hombre blasfemo, violento y perseguidor de la iglesia ahora se regocija que Dios lo haya escogido y llamado para su servicio, el apóstol se maravillaba continuamente de la inmensa misericordia divina que lo había alcanzado.

Dios no sólo llamó a Pablo a la salvación, sino que través de él llamaría a muchos al camino que un día él mismo persiguió. El hecho de que Dios hubiese llamado a un perseguidor de la iglesia para ser apóstol a las naciones, asombraba el pensamiento del apóstol.

Completamente maravillado por la misericordia y soberanía de Dios levanta en el versículo diecisiete una adoración, lo que nos recuerda que cuando somos consciente del perdón divino y del llamado por su misericordia no podemos hacer otra cosa que adorar al eterno y todopoderoso Dios.

Pablo alienta y advierte a Timoteo. 1 Timoteo 1:18-20.  

Al parecer en la ceremonia de ordenación de Timoteo Dios habló dando palabra profética sobre su ministerio. Estas palabras no sólo estaban confirmando el llamado al ministerio sino que se convirtieron en una palabra de aliento a lo largo de su servicio. Aquella palabra era además un mensaje del General principal del ejército celestial, quien nos fortalece para perseverar en la buena milicia.

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El apóstol anima a Timoteo a mantener la fe y una buena conciencia ¿Cómo lograr esto? Sin duda el temor de Dios en el corazón, el estudio de su palabra, la comunión con él y un corazón manso y humilde ante su presencia, nos ayudarán a mantener un oído sensible para corregir lo malo y evitar así que la conciencia se cauterice o endurezca.

Cuando la conciencia se endurece o deja de ser una buena conciencia, la persona puede naufragar en cuanto a la fe. Es decir la persona tuerce las Escrituras para adaptarlas a su propio estilo de vida (y pueden aparecer las herejías). Asunto que les ocurrió a varios, como Himeneo y Alejandro.

El apóstol Pablo menciona a estas dos personas: Himeneo y Alejandro (entre otros) quienes (según 2 Timoteo 2:17-18) debilitaron la fe de los cristianos enseñando que la resurrección ya se había realizado (con todo lo que esto implica); por semejante obra nos dice aquí que Pablo los entregó a Satanás, es decir los apartó de la comunión con la iglesia con el propósito de que se corrigieran.

Es vital valorar lo que Dios en su misericordia y amor nos da. Nuestro corazón debe con humildad reconocer que Dios es el dueño de todo, y separados de él nada podemos hacer, pues lo que somos y tenemos es por la gracia de Dios en Cristo Jesús.

Escrito por pastor Gonzalo Sanabria.

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