La multitud vestida de ropas blancas, según Apocalipsis 7

IMAGEN 13 YA Estudio bíblico: La multitud vestida de ropas blancas, Apocalipsis 7:9-17.

1) Esta multitud está compuesta por todos los redimidos de la gran tribulación. Apocalipsis 7:9-10.

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”.

Esta multitud difiere de los 144.000 sellados pues nadie los podía contar y eran de diferentes naciones, pueblos y lenguas. Estos son los alcanzados por la predicación de los 144.000 sellados, son los gentiles salvos de la gran tribulación. Su número es tan grande que nadie puede contarlos.

Es cierto que vienen tiempos muy difíciles y duros para la tierra y la humanidad que la habite, pero en medio de todo eso, será predicado el evangelio a través de los 144.000 sellados durante la gran tribulación y millones serán salvados.

Esta multitud está vestida de ropas blancas y con palmas (o palmeras) en las manos, todo esto en señal de haber sido lavados por la sangre del Cordero y de la victoria alcanzada por su poder. Es mediante Jesucristo que podemos ser rescatados y que podemos vencer, no hay genuina victoria y redención sin Cristo.

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2) Los ángeles adoran a Dios, Apocalipsis 7:11-12.

“Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y los ancianos y los seres vivientes se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios…”.

Ante esta poderosa adoración que se le rinde a Dios se añaden ahora los ángeles postrándose sobre sus rostros delante del trono. Estos ángeles adoran a Dios exaltando sus atributos y bondades, no adoran por la salvación pues son criaturas sin pecado, ellos no son pecadores redimidos por la sangre de Jesús como nosotros.

La expresión de alabanza “por los siglos de los siglos” no sólo nos enseña que el Señor es digno de adoración todo el tiempo, sino que nos recuerda que por siempre estará sentado en su trono teniendo el control de todas las cosas por la eternidad.

 3) Uno de los ancianos instruye a Juan. Apocalipsis 7:13-17.

“Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas… con los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero… sirven de Dia y de noche en el templo de Dios… ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más obre ellos, ni calor alguno, porque el Cordero los pastoreará… y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”.

Uno de los veinticuatro ancianos le pregunta a Juan sobre esta multitud y al no saber al respecto es el anciano quien le enseña al apóstol, y lo primero que le dice es “Estos son los que han salido de la gran tribulación”.

Específicamente ésta multitud está compuesta por los que han creído en Cristo durante la gran tribulación mediante la predicación de los 144.000 sellados (una vez más la Biblia nos confirma que la iglesia no pasar por la gran tribulación, ya la iglesia está representada en los veinticuatro ancianos que están alrededor del trono).

Añade el anciano diciendo: “ellos han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”. En medio de la dureza de la gran tribulación, los 144.000 sellados estarán predicando el evangelio de Jesucristo y multitudes creerán y serán salvos. Probablemente la mayoría tendrán que entregar sus vidas al negarse a la marca de la bestia en aquel tiempo.

Por las palabras siguientes que dice el anciano podemos ver que ellos pasaron grandes dificultades y pruebas, pero no negaron al Señor y permanecieron fieles hasta el final. Ellos superaron crisis como el hambre, la sed, el implacable sol, y la persecución misma del anticristo durante la gran tribulación.

Pero después al estar en la presencia de Dios disfrutaran de los privilegios celestiales, no padecerán más las aflicciones terrenales y serán pastoreados por Cristo mismo.

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Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

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